Cuando la tecnología entra en la granja: Innovación y el futuro del mundo rural

Una experiencia de mentorización con estudiantes de bachillerato del Colegio Luis Amigó en Navarra que demuestra que innovar no es cosa solo de ciudades.

Hay una frase que Aitor Etulain, ganadero de Larrayoz, dijo durante una visita de los estudiantes que no se me va de la cabeza: «Sin agricultura ni ganadería, tu nevera estará vacía». Es de esas frases que dejan el argumento cerrado antes de que empiece el debate.

Este año he tenido la suerte de mentorizar a un grupo de tres estudiantes de bachillerato del Colegio Luis Amigó de Pamplona —Iranzu Baquero, Javier Martínez y María Rota— dentro del Programa de Bachillerato de Investigación en colaboración con ESIC Business and Marketing School. Su proyecto se titula Smart Data como motor de innovación para las zonas rurales, y lo que han conseguido en un año me parece digno de contar.

Big Data vs. Smart Data: la calidad por encima del volumen

El Big Data es la capacidad de tratar millones de datos rápidamente. Impresionante, pero bruto. El Smart Data va un paso más allá: selecciona, filtra y contextualiza. Es la diferencia entre tener una biblioteca entera y saber exactamente qué libro necesitas en cada momento. En el entorno rural, donde los recursos son limitados y las decisiones tienen consecuencias inmediatas —¿Cuándo sembrar, cuándo mover el rebaño, cuánto pienso dar a cada animal según su peso y la época del año?— la precisión importa más que el volumen.

La Inteligencia Artificial, en este contexto, actúa como el motor que convierte el Big Data en Smart Data: automatiza la limpieza, identifica patrones y convierte datos en decisiones. No es ciencia ficción. Es lo que ya está ocurriendo en algunas explotaciones ganaderas para predecir enfermedades antes de que aparezcan.

Una granja en Larrayoz como punto de partida

El proyecto arrancó con los pies en el barro, en el sentido más literal. Los tres estudiantes visitaron la granja Etulain en Larrayoz y Urrizola, una explotación familiar fundada en 1997 con cultivos de cereales, un rebaño ovino y caballos. Nada de datos en pantalla al principio: primero observación, conversaciones, y un análisis DAFO construido desde dentro.

Lo que encontraron es lo que cualquiera que conozca el sector ya sospecha, pero que duele igual cada vez que lo ves escrito en un análisis: rentabilidad ajustada, falta de relevo generacional, escasa modernización tecnológica, e imagen poco atractiva para los jóvenes. En paralelo, también identificaron fortalezas reales —la conexión familiar con el territorio, la calidad del producto, la apertura al cambio— y oportunidades concretas como la digitalización y el turismo rural.

El valor de este DAFO no está en lo que dice, sino en cómo se construyó: no desde un paper, sino desde una tarde en una granja hablando con Aitor. Eso cambia la calidad de la información de forma radical.

360 jóvenes dicen lo que piensan del campo

Para contrastar la visión de la granja con la de su público objetivo, los estudiantes encuestaron a más de 360 alumnos de ESO y Bachillerato del propio colegio, entre 12 y 17 años. Los resultados son reveladores y, en algunos casos, sorprendentes:

El campo está más cerca de lo que parece. Más de la mitad conoce a alguien del sector primario, normalmente un familiar.

El optimismo sobre el relevo generacional no encaja con los datos. Un 43% cree que sí existe relevo generacional, mientras que el INE sitúa el empleo en el sector primario en solo el 3,4% del total, frente al 24% de 1975.

La tecnología como palanca. Más del 60% piensa que la tecnología puede modernizar el sector y hacer la vida rural más atractiva para los jóvenes.

¿Por qué se van los jóvenes? La respuesta más repetida: falta de servicios básicos —transporte, internet, sanidad—, seguida de escasez de empleo y pocas opciones de ocio.

Hay un dato que me parece especialmente valioso para quien quiera diseñar políticas o productos para el entorno rural: solo el 8% considera que hay suficiente apoyo institucional para el sector agropecuario. Y eso lo piensan tanto los jóvenes de 14 años como los propios ganaderos.

De los datos a la acción: una web y un folleto con código QR

Con toda esa información encima de la mesa, el equipo diseñó dos acciones concretas para acercar la granja Etulain a los jóvenes del colegio.

La primera fue una página web sobre granjas familiares en Navarra, con la granja Etulain como caso central. Un espacio accesible, visual y pensado para quien no sabe nada del sector pero podría interesarse si alguien se lo cuenta bien.

La segunda fue una acción de sensibilización dentro del comedor escolar: repartir leche de la granja junto con un folleto informativo y un código QR que lleva a la web. La idea era preciosa —y el folleto lo era también—, pero aquí apareció uno de esos obstáculos que ningún paper de innovación te avisa que van a ocurrir: la granja tiene un contrato exclusivo con su distribuidora y no podía vender la leche directamente. Limitación logística real, sin vuelta de hoja.

En el mundo de la innovación, ese tipo de fricciones no son fracasos. Son datos. Y el proyecto los recoge con honestidad, que es exactamente lo que debe hacer un buen trabajo de investigación.

¿Qué nos lleva esto?

El proyecto de Iranzu, Javier y María me parece interesante no solo por sus conclusiones, sino por lo que demuestra sobre cómo se puede innovar en contextos rurales con pocos recursos y mucha intención.

El Smart Data no necesita ser un sistema de satélites o sensores de última generación para ser útil en el campo. A veces empieza con una encuesta bien diseñada, una visita a una granja y la voluntad de entender un problema desde dentro antes de proponer soluciones desde fuera. La tecnología viene después. Primero viene la pregunta correcta.

Y la pregunta que este proyecto plantea —¿cómo hacemos que el mundo rural sea atractivo para la próxima generación?  Es una de las más importantes que podemos hacernos en Navarra, en España y en Europa.

El 3,4% del empleo en el sector primario alimenta al 100% de la población. Si eso no invita a tomar esto en serio, ya no sé qué lo haría.

Proyecto realizado por Iranzu Baquero, Javier Martínez y María Rota, bajo la dirección de Leyre González y Álvaro Vidaurre (Colegio Luis Amigó) y la mentoría externa de Felip Arague (ESIC Business and Marketing School). Programa de Bachillerato de Investigación 2024–2026.

Física cuántica. ¿Cambio de paradigma?

“No podemos resolver los problemas usando el mismo nivel de pensamiento que usamos cuando se crearon” Albert Einstein

Bienvenido al mundo subatómico donde la ciencia convencional se ha quedado obsoleta. El universo de los protones y los neutrones abre una nueva puerta a la ciencia que probablemente cambiará tu forma de pensar.

¿Es posible que una partícula esté en dos sitios a la vez o que se puedan tele transportar? ¿Parece increíble, no? Pero las evidencias científicas lo confirman.

Sonia Fernandez Vidal, doctora de física por la UAB, en su libro Desayuno con partículas nos responde a estas preguntas y abre otras muchas que todavía no tienen respuestas.

El libro trata sobre la física de las partículas y su relación con el mundo que nos rodea. También explica cómo la física tradicional se ha quedado obsoleta para dar respuesta a estos nuevos territorios habitados por partículas subatómicas, explorando temas como el big bang y la posible existencia de universos paralelos.

La investigación en este campo sigue abierta. El año pasado Alain Aspect, John Clauser y Anton Zeilinger han sido los ganadores del Premio Nobel de Física 2022 por sus innovadores experimentos sobre el entrelazamiento de los estados cuánticos, según los cuales, dos partículas se comportan como una sola unidad incluso cuando están separadas, independientemente de la distancia que exista entre ellas.

¿Y ahora que va a pasar en el futuro?

El impacto de estos descubrimientos en un futuro será sin duda muy alto. La posibilidad de crear y controlar sistemas cuánticos se traducirá en el desarrollo de nuevas tecnologías: Computadoras cuánticas mucho más potentes que las convencionales, tratamientos más precisos y efectivos para enfermedades como el cáncer, fuentes de energía más eficientes y sostenibles e incluso tele transportarnos a través del espacio. (aunque me cueste creeerlo)

En conclusión, parece que estamos ante un nuevo paradigma que pone en cuestión la física tradicional causa-efecto heredada de Newton y por lo tanto, la forma de entender el cosmos. Aunque en algunas ocasiones parezcan evidencias aparentemente fantasmales debemos tener la mente abierta a los nuevos descubrimientos de la ciencia que estoy seguro nos permitirán responder a muchos misterios que están todavía sin resolver.

Crear valor compartido. De la competencia a la colaboración

Más de 50 billones de células en el cuerpo humano están compartiendo de media un volumen de poco más de 60 litros, conviviendo de forma equilibrada en un espacio muy limitado. Una clave de éxito claramente basada en la colaboración aportando valor para cumplir con el objetivo del crecimiento y perpetuación de la especie. Sólo en determinadas ocasiones se defienden contra agentes externos que pongan en riesgo su proyecto común; Sobrevivir.

Esta realidad se contrapone con la visión evolucionista de Charles Darwin de la que hemos mamado culturalmente. En El origen de las especies ya habló de una inevitable «lucha por la existencia» y de que la evolución está condicionada por «la guerra de la naturaleza, del hambre y de la muerte». Esta teoría evolucionista ha empapado nuestra cultura empresarial hasta tal punto, que nuestro crecimiento parece condicionado a defenderse continuamente de cualquiera que pueda incomodar, incluidos los proveedores y los clientes.

Como contrapartida, recientemente el biólogo y matemático Martin A. Nowak, director del programa de Harvard de Dinámica Evolutiva, utilizando las matemáticas y simulaciones por ordenador, investigó en 2012 cómo se han organizado los seres vivos de forma cooperativa (de las bacterias a los seres humanos) con el objeto de coevolucionar. En dicho estudio, Nowak concluye que «la vida no es solo una lucha por la supervivencia, si no también es un abrazo por la supervivencia».

Actualmente el nuevo escenario mundial nos invita a aplicar estas estrategias colaborativas orientadas a defendernos de ataques externos. Como si de un cuerpo humano se tratara nos protegemos de diferentes amenazas: Pandemia, aumento de las temperaturas, encarecimiento de la energía, amenazas de guerras nucleares o problemas de abastecimiento de materias primas.

En esta vucanizada era antropocéntrica, nuestras actividades humanas están causando cambios naturales masivos a un ritmo sin precedentes. Hasta tal punto es así, que numerosas voces advierten que de seguir así estamos abocados al colapso en las próximas décadas.

¿Qué podemos hacer desde las empresas para responder a estos problemas sociales y ambientales?, ¿Salvar al mundo o salvarse a uno mismo?

Una de las respuestas la encontramos en el concepto de Creación de valor compartido, publicado en la Harvard Business Review en 2011 de la mano denuestro conocidoMichael E. Porter junto con Mark R. Kramer.

Según los autores, las empresas pueden ayudar a la mejora de las comunidades donde habitan. ¿Y por qué no lo hacen? Para conseguir dichos objetivos son varias las dificultades que se encuentran: Por una parte, las propias empresas que están estancadas en un enfoque anticuado de la creación del valor que les impide pensar más allá de sus beneficios a corto y las repercusiones a futuro del entorno y por otra, la falta de apoyo de las administraciones públicas que las ven como causantes de los problemas sociales y ambientales. Esta situación crea una brecha entre empresa y sociedad que lleva a la pérdida de legitimidad y a no poder resolver los problemas que nos amenazan. En definitiva, las empresas pueden optimizar el margen de sus cadenas de valor creando valor compartido más allá de las utilidades que ofrecen (pagar sueldos, generar empleo y pagar impuestos) a la vez que contribuyen a la mejora social. Es el caso, por ejemplo, de la contratación de la energía a comunidades energéticas, compra de insumos a productores locales, ayudar a terceros a optimizar la logística y distribución para reducir emisiones de co2, etc…

En definitiva, la creación de valor compartido pasa por tener en cuenta las necesidades de la empresa y las del entorno donde se ubica, basadas en relaciones colaborativas y de coordinación con los diferentes actores con los que se relaciona. Representa una siguiente fase de los análisis tradicionales de la comprensión del mercado, análisis de la competencia y gestión. Es la evolución del concepto de valor orientado a resolver los problemas que nos amenazan y que ponen en riesgo la viabilidad de las empresas a largo plazo y la del propio planeta. ¿Seremos capaces de imitar el comportamiento de las células para resolver las amenazas que nos avecinan? El tiempo dirá.

Cómo elegir un producto y no morir en el intento

Semrush, Google Trends y Similarweb. Herramientas digitales para el diseño de una estrategia de producto.

En la primera fase en el diseño de un proyecto, en concreto en la elección de un producto, nos vemos abrumados con nuestra capacidad creativa, surgiendo ideas y todas ellas maravillosas. El proceso se va complicando si la decisión tiene que ser consensuada en grupo. Comienzan los desacuerdos para finalmente acabar bloqueados por unas ideas que no acaban de aterrizar (y posible mal rollo en el equipo). Es por ello que poner el foco adecuadamente en esta primera fase facilita una mayor posibilidad de éxito del proyecto.

Actualmente, este proceso constructivo se ha vuelto más complejo. El impacto del coronavirus ha provocado una aceleración de la transformación digital tanto en el consumidor como en las empresas. Es decir, ya no es suficiente con descargarte el informe financiero de tu competencia en Infocif.com o mirar discretamente el escaparate de tu principal rival. Además de todo eso (que hay que seguir haciendo), tendremos que conocer el comportamiento de la oferta y la demanda en los entornos físicos y digitales. Sólo conociendo estas dos realidades on/off disfrutaremos de un conocimiento del entorno en el que nos movemos. 

En este sentido, el estudio de comercio electrónico 2022 de IAB Spain lo deja bien claro; El consumo digital ha aumentado desde el comienzo de la pandemia y además se está consolidando en determinados sectores. Estos son los datos que me parecen más interesantes:

1.- El 78% de los internautas compra online.

Esta subida viene liderada por los más jóvenes y las personas de mediana edad (35-44 años). Segmento de mercado que confía y consolida su consumo digital.

2.- Aumenta un 62% el consumo híbrido.

Actualmente el canal híbrido es el más demandado por los compradores y lo será también en un futuro. Conforme pase el tiempo las tiendas integrarán la omnicanalidad en sus procesos de compra, personalizando la experiencia de cliente en ambos canales.

3.- Tecnología, moda y alimentación se sitúan como líderes en el ranking de mayor número de usuarios de compra online. El consumo digital en estos tres sectores se consolida como una experiencia de compra muy satisfactoria.

SEMRUSH

Os propongo comenzar con mi herramienta favorita: Semrush. ¿Para qué sirve? Es un paquete de utilidades para SEO y SEM que analiza el posicionamiento de dominios, palabras clave en buscadores orgánicos y de pago. De este modo, conoceremos si se está buscando el producto que estamos ofreciendo.

En este detalle vemos cómo buscando el posicionamiento de la palabra insect food tenemos una variación en segundo lugar con Insect pet food. Esto significa que quienes buscan comida de insectos también buscan comida de insectos para mascotas.

Interesante. Ya tenemos la primera pista. Sigamos.

GOOGLE TRENDS

Una vez que tenemos esta acotación de la palabra clave la contrastaremos con Google Trends. Con esta herramienta conoceremos la intensidad de búsquedas de este término, confirmando que hay una demanda real de mercado. Buscamos insect pet food en todo el mundo y observamos que es una palabra clave buscada especialmente en Reino Unido. ¡No pinta mal!

Si seguimos en Google Trends con la misma palabra clave, pero acotando en Reino Unido nos indica que el término más buscado es alimentación de insectos para gatos.

¡Ya tenemos producto estrella! insect cat food

De este modo tan sencillo, hemos conseguido un dato muy relevante: La intensidad de la demanda se sitúa en la alimentación de mascotas, en concreto la comida de gatos. 

¿Y quién nos comprará esto?

Una vez que tenemos claro cuál es el producto que vamos a ofertar hay que pensar en quién podría estar interesado en él. Para ello usaremos la siguiente herramienta:

SIMILARWEB

Es una plataforma que analiza diferentes sitios webs pertenecientes a empresas competidoras por medio de recopilación de datos. Además, es un comparador de diferentes parámetros: clasificación general, audiencia, canales de venta y comunicación con el cliente.

Con similarweb podemos concretar quienes están interesados en nuestro producto; género, edad o estilo de vida. Para ello, buscaremos una empresa que oferte comida de gatos y nos informará informará de la segmentación correspondiente. Incluso podemos comparar con la competencia (de este tema hablaré en otro post)

Como ya habéis visto, para diseñar una estrategia de producto debemos contar con las herramientas digitales que tenemos a nuestra disposición. De lo contrario, la elección de nuestro producto puede quedar sesgada.

Espero que os haya servido este post (un poco más extenso que lo habitual). Más adelante os comentaré cómo analizar la competencia aprovechando herramientas digitales similares.

This article is also available in English on my Medium page, How to choose a product and not die trying.

Medio Hombre. ¿Cómo vencer al gigante?

En mis clases suelo insistir en la idea de que el análisis de la competencia es fundamental para garantizar la supervivencia y crecimiento de tu proyecto. No reconocer a la competencia es un ejercicio de arrogancia que puede dejarte fuera de juego.

Les puse como ejemplo la defensa de Cartagena de Indias en 1741. Alber Vázquez en su libro Medio Hombre: Blas de Lezo y la batalla que Inglaterra ocultó al mundo relata este suceso. El almirante Blas de Lezo, con solo 3.000 hombres y 6 navíos se enfrentó en 1741 a 200 naves y 30.000 hombres. Inglaterra, en un ejercicio de soberbia, subestimó las estrategias del almirante cometiendo errores que desencadenaron en su derrota.

Actualmente, la estrategia de Blas de Lezo se mantiene vigente. El análisis del entorno, conocer a la competencia y reconocer tus debilidades y fortalezas son las claves para salir airoso de cualquier batalla.

En primer lugar, me gusta comenzar con el ya clásico Michel Porter (2009) analizando tres de sus cinco fuerzas que reconocen la amenaza de la competencia dentro del entorno más cercano:

La primera: La posibilidad de que las entradas de nuevos competidores supongan una amenaza depende de cuánto barro haya en el camino. (Inversiones en infraestructura, canales de distribución o concesiones administrativas)

La segunda: Los productos sustitutivos son otra amenaza puesto que satisfacen las mismas necesidades que tu producto o servicio. La existencia de sustitutivos obliga a estudiar la experiencia de cliente a fondo y reconocer cuales son las necesidades reales diarias.

La tercera: Cuanto mayor sea la competencia más saturado es el mercado y más indiferencia hay por parte del cliente. Vamos, que o aportas algo diferente o el cliente va a sacar a bailar a otro.

Pero no nos alarmemos, aunque haya una alta amenaza de la competencia no significa que nuestra batalla esté perdida. Todavía hay esperanza.

De este modo, llega el momento de analizar y reconocer nuestras debilidades y también empoderar nuestras fortalezas. En estas últimas, es donde encontramos nuestra ventaja competitiva. Activo que usaremos para enfrentarnos a cualquier situación que lo requiera.

Navas y Guerras (2012) clasifica parte de esta ventaja como recursos tangibles (maquinaria, instalaciones o recursos financieros) y los intangibles (marca, conocimiento o habilidades). Estos últimos, aunque no se vean, son activos tan importantes como los primeros.

A este respecto, Mary Buffet y David Clark en su libro The Buffettology Workbook (2001) ponen un ejemplo de la importancia de los intangibles en Coca-Cola. Explican que, aunque te dieran la posibilidad de tener una fábrica idéntica como Coca-Cola para competir con ella, necesitarías mucho más que una gran fábrica. Serían necesarios todos los elementos intangibles de la cadena de valor para poder llegar al cliente a cualquier parte del mundo y de este modo, hacer frente al gigante.

En definitiva, estos recursos no están de la mano de cualquiera y son unas de las principales ventajas que podemos utilizar para defendernos de un ataque de nuestro adversario.

En conclusión, el análisis de la competencia es imprescindible para diseñar unas estrategias adecuadas que permitan defendernos ante un ataque frontal, atacar en caso necesario, reorientar los recursos más débiles o sobrevivir ante amenazas inesperadas. Al más puro estilo de Blas de Lezo, estudiar los puntos débiles de tu oponente y reconocer las amenazas y oportunidades del entorno te ayudarán a salir airoso de la batalla por muy grande que sea el gigante.

This article is also available in English on my Medium page, Half man. How to beat the giant?

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